Una de las preguntas que más nos hacen en el local es cuál conviene: ¿cera, sellador o recubrimiento cerámico? Cada uno tiene su lugar según cuánto quieras invertir, cuánta paciencia tengas para el mantenimiento y qué nivel de brillo y protección buscás.
Cera: el clásico, fácil y con mucho brillo
La cera (natural o sintética) es la opción más accesible y la más fácil de aplicar en casa. Da un brillo muy cálido y profundo, ideal si te gusta ver el auto "recién salido de agencia". Su punto débil es la duración: entre 4 y 8 semanas, según el clima y cuánto uses el auto.
Sellador: más duración, protección pareja
Los selladores sintéticos son primos de la cera pero están hechos a base de polímeros. Se aplican de forma parecida, pero duran bastante más (3 a 6 meses) y protegen mejor contra el sol, la lluvia ácida y la contaminación. El brillo es un poco más "frío" que el de la cera, pero la protección es superior.
Recubrimiento cerámico: la inversión a largo plazo
El cerámico forma una capa mucho más dura sobre la pintura, con una duración que va de 1 a varios años según el producto. Repele el agua de una forma muy notoria (el famoso efecto hidrofóbico), facilita la limpieza porque la tierra se pega menos, y protege contra rayas finas y manchas de químicos. A cambio, la aplicación es más exigente: la pintura tiene que estar bien descontaminada y, en muchos casos, corregida antes de aplicarlo.
Entonces, ¿cuál elijo?
- Cera: si te gusta el ritual de cuidar el auto seguido y priorizás el brillo por sobre la duración.
- Sellador: si querés un buen equilibrio entre protección, duración y precio, con poco mantenimiento.
- Cerámico: si buscás la máxima protección posible y no te importa invertir un poco más al principio.
Las tres opciones son mejores que no usar nada: la pintura sin protección envejece más rápido y se mancha con más facilidad. Mirá nuestra selección de ceras, selladores y tratamientos para encontrar el que mejor se adapta a tu auto.


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